Singing in the rain

En Santiago solemos relacionar la lluvia con anegamientos, inundaciones, congestión vehicular, enfermedades respiratorias y múltiples problemas. Es complicado tener muchosidad en un día tan mojado como el de hoy.

Sin embargo, es importante ver el lado positivo a cada situación y tratar de rescatar algo de los días lluviosos. Por ejemplo, los niños alucinan con un día así. Se ponen sus botas de plástico negras, una gruesa parca, un gorrito de lana y van a disfrutar de la lluvia. Saltan en charcos, corren con el agua corriendo por su cara y ríen por sentir que están viviendo una gran aventura.

Son felices porque llegando a su casa los espera su mamá con unas crujientes, calentitas y calóricas sopaipillas y un vaso de leche tibia. Y cuando van a dormir, el ruido de la lluvia cayendo en el patio, en los árboles del jardín, los acuna y los hace soñar profundamente.

A los adultos, en cambio, nos desespera mojarnos. Se nos ensucia la ropa, se desarman nuestros peinados, el frizz nos ataca debido a la humedad, los tacos nos desesperan porque no podremos llegar a tiempo a nuestros lugares de trabajo, entre otros aspectos.

Los invito a aprovechar un día como hoy, a dejarse llevar por la magia de la lluvia y a jugar como niños que tienen su muchosidad a flor de piel. A comer muchas sopaipillas y calzones rotos, a compartir con la familia alrededor de la estufa y a disfrutar del calor del hogar.

Seamos felices como Gene Kelly en el siguiente video, quien hasta canta bajo la lluvia, demostrando toda su muchosidad.

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1 Response to “Singing in the rain”


  1. 1 Vicky junio 20, 2010 en 9:59 pm

    Gracias Vero por recordarnos las cosas importantes. En el ir y venir, se nos olvidan.
    El jueves, salí de la oficina a las 19 45 + -; crucé la reja y se desató un diluvio cuático. Yo sin paraguas y con cuatro cuadras para llegar a la casa. Asumí que me mojaría completamente. Entonces, ya no importó nada y caminé sintiendo la lluvia pegando fuerte en la cara. Me acordé de mis paseos bajo la lluvia, de noche en el cerro alegre, sin paraguas, descubriendo el brillo de las cosas.
    Caminé entonces, con toda calma, mientras pasaban los demás corriendo. Total… llegando a la casa me iba a sacar la ropa mojada.
    Gran paseo bajo la lluvia en Concón…


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