Todos los perritos se van al Cielo

Cuando chica tuve algunas mascotas, pero en algún momento de la vida mis papás me decían que los pollitos, o el gato o mi conejito se habían ido al campo a vivir más felices. En ese minuto yo me ponía triste porque los iba a extrañar, pero sabía que era lo mejor para ellos. Ahora sé que eran puras mentiras, que a la larga o se habían perdido o muerto.

Debido a esto, nunca sentí a ciencia cierta la pena de perder a una mascota querida. Nunca hasta ayer. El perrito de mi pololo, un lindo y juguetón sharpei, fue atropellado el domingo en la noche.

Llegó chiquitito a la casa, era gordito, lleno de rollos y muy indefenso. Lloraba toda la noche y tenían que cuidarlo como a una guagua, abrigarlo y hacerlo dormir con un peluche y un guatero, para que no se sintiera solo. Me acuerdo que caminaba dos pasos y se echaba al suelo. ¡Era tan chiquitito que cabía en el antebrazo!

Luego fue creciendo y se hizo cada vez más juguetón. Aprendió a ir a buscar las pelotas que se le tiraban, a subirse a la mesa del patio, a jugar con su botellita de hule, a abrigarse con su mantita cuando hacía frío, a comerse el jamón que alguien dejaba encima y a abrir la reja con su patita.

Mayky era un miembro más de la familia y la alegría de la casa. Le encantaba estar en medio de las reuniones sociales o de las sobremesas. Si tenía pena o frío subía al segundo piso y se acostaba junto a sus amas, a quienes quería más que a nadie.

Me acuerdo muy bien que en muchas ocasiones, con mi pololo nos poníamos a ver una película en el living, y él saltaba y se instalaba en el medio. O cuando hacía mucho frío, se sentaba encima de nuestros zapatos, porque el piso era muy helado para él. Incluso llegar a la casa era tan lindo porque él siempre recibía al que arribaba con saltos de alegría.

Aunque algunos no lo creen, yo estoy segura de que Mayky ahora está en el Cielo de los perritos, mirándonos y cuidándonos. Tengo la certeza de que eso que dicen que los animales no tienen sentimientos es mentira. Es imposible. Si se emocionan, tienen pena, rabia, y sienten mucho amor por quienes los cuidan.

Los invito a aprovechar a sus mascotas, a entregarles todo el amor del mundo y a atiborrarse de su muchosidad.

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3 Responses to “Todos los perritos se van al Cielo”


  1. 1 Ari agosto 25, 2010 en 1:04 pm

    q lindo Vero lo que escribiste!!
    Me emocioné, snif…
    Gordito rico te queremos

  2. 2 la pollo agosto 25, 2010 en 9:14 pm

    oohhh siiii que lindooo, pobre gordito,
    una terrible sorpresa para todos.
    😦

  3. 3 Vicky agosto 26, 2010 en 2:38 am

    Un lindo homenaje a Mayky.

    Y sí estoy segura de que nuestros hermanitos menores tienen sentimientos de todo tipo y en muchas ocasiones son más nobles y condescendientes que muchas personas.
    Recuerdo cuando mi primera gatita se fue al cielo. Mi primer contacto con la muerte de un ser muy querido. Nunca la he olvidado. La ayudé a parir dos veces y me enseñó lo bello de la independencia. Aún está conmigo y es parte de mi historia.

    Hoy aprendo de mi Leontina;gatita albina con orejas de oso polar. La dejo apoyarse en mi brazo izquierdo cuando me acuesto, aunque se me acalambre, la dejo que sus pelos blancos floten en el aire y que sus patas queden marcadas en la lavadora. Nos hace bien verla feliz y se lo merece. Su don es ser la mejor compañía y sus características más notorias; ser miedosa y muuuuy copuchenta. Es quien completa nuestra familia. Cuando ya no esté, recordaré estos momentos y me hará feliz saber que tuve la fortuna de vivir en su compañía.


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