Archivo para 12 noviembre 2010

Guatita llena, corazón contento

No sé ustedes, pero para mí uno de los más grandes placeres de la vida es comer. Cosas saladas o dulces, pasteles o pizzas, siempre es maravilloso darse un gusto culinario, sobre todo con una buena compañía.

Pero además de comer, algo que me encanta, que me distrae y entretiene es cocinar. Me fascina entrar a la cocina, sacar los ingredientes, mezclarlos, prepararlos, cocinarlos, hornearlos y finalmente servirlos y comerlos.

Para mí, cocinar es en cierto sentido algo terapéutico, que me relaja, tranquiliza y que me alegra la vida. Y si voy a compartir lo que esté preparando con alguien que quiero es mucho mejor, porque le pongo más ganas para todo quede lo más exquisito posible.

Cuando chica uno de mis panoramas de fin de semana era hacer queque con mi mamá, o sopaipillas, galletas, panqueques, entre otras alternativas. Con el transcurso de los años, el tiempo para cocinar se ha reducido y ya no le dedico mucho a hacer opciones de “repostería”, sino que sólo a preparar las comidas básicas.

Pero hace un mes volví a mis andanzas y preparé un pie de limón. Como es tan dulce y calórico es uno de mis favoritos. Amasar con mis manos la harina junto a la mantequilla, revolver la leche condensada con el limón, batir las claras de huevos, fueron pasos que me hicieron darme cuenta de la importancia de cocinar cosas ricas que se puedan compartir, porque alegran el ambiente y hacen de una simple taza de té un momento acogedor y cariñoso.

Les dejo la receta de mi famoso pie de limón, para que también puedan sorprender a algún ser querido con este pastel lleno de cariño y muchosidad.

Ingredientes

  • 2 tazas de harina
  • 250 gramos de mantequilla
  • 2 huevos
  • 2 tazas de azúcar
  • 2 cucharadas de leche
  • 1 tarro de leche condensada
  • ½ vaso de jugo de limón

Preparación

Para la masa incluir el harina, mantequilla derretida previamente, las yemas de los huevos y una taza de azúcar. Revolver y unir la masa con la leche. Amasar y distribuir en un molde. Llevar a al horno a fuego medio por diez minutos aproximadamente.

Relleno

Mezclar la leche condensada con el jugo de limón hasta que quede una mezcla homogénea.

Batir las claras a nieve e incorporar una taza de azúcar hasta que el merengue quede duro.

Una vez que la masa esté cocida, distribuir la mezcla de leche condensada y limón encima y para finalizar distribuir el merengue encima.

Llevar nuevamente al horno por otros diez minutos, hasta que el merengue esté dorado por encima.

Anuncios

Valentía y carisma sobre dos ruedas

En un post anterior me quejé por el estrés que viví en un evento automotor del que se hizo cargo la agencia en la que trabajo. Sí, fue muy agotador, ya que significó trabajar muchas horas seguidas, muchos días, lo que me dejó exhausta.

Pero no todo fue estrés y cansancio. En la programación del evento había actividades anexas para entretener al público asistente. Entre las alternativas, la que me llamó más la atención, incluso antes de que empezara el evento, era la presentación que hacía un piloto británico que podía manejar su auto en dos ruedas y estacionar su vehículo en un espacio muy reducido.

Russ Swift era el nombre del intrépido que hacía este tipo de trucos. Pero lo que más me impresionó fue que era un señor de 70 años aproximadamente, y que, a pesar de su edad, podía disfrutar, sentir la adrenalina, la emoción, y hacer estos trucos que lograban crear sonrisas en todos los presentes.

Su show era muy entretenido. En tan solo media hora, Swift animaba al público, se conectaba con la audiencia y los hacía partícipes del espectáculo. Comenzaba con su conocida maniobra de estacionamiento. Con mucha rapidez y destreza, Swift se estacionaba entremedio de dos autos de manera extrema y veloz. Y no sólo lograba ese truco una vez, sino que lo repetía y en todas las oportunidades salía airoso, ocasionando el júbilo en el público.

Luego, elegía  a un copiloto del público y lo llevaba a una extrema aventura de derrape en la pista de asfalto. Con vueltas vertiginosas, manejo intenso y derrape acelerado, Swift deslumbraba nuevamente al público y dejaba tiritón al voluntario de la audiencia que tuvo la suerte de acompañarlo en este emocionante viaje.

Y para finalizar su presentación, Russ Swift realizaba su famosa maniobra: el manejo extremo de lado sobre dos ruedas. Con la ayuda de una rampla y de toda su destreza, el británico se desplazaba en las dos ruedas de su MG por toda la pista de asfalto, causando furor entre los presentes.

Tuve la suerte de subirme a su auto cuando anduvo en dos ruedas y puedo decir que realmente fue algo entretenidísimo. Ni la más empinada de las montañas rusas le gana a la sensación de andar en un auto en dos ruedas. Pero, sin lugar a dudas, la muchosidad del piloto británico fue lo más emocionante. Presenciar que un adulto mayor pudiera disfrutar de experiencias tan extremas como ésa me llenó el alma de entusiasmo y de ánimo de disfrutar la vida. Los invito a aprender del señor Swift y de aprovechar la vida al máximo!

I love Justin Bieber!!!!!

Navegando por Internet este fin de semana encontré un video en Youtube de una niñita estadounidense de tan sólo tres años que lloraba amargamente por el amor que ella sentía por Justin Bieber. La pequeña sollozaba y no encontraba consuelo a la pena que tenía por el amor que profesaba por el joven cantante. La hermana y la mamá, entre risas y también preocupación, trataban de hacerla entender que no podía llorar por él, porque obviamente era un amor no correspondido.

Este video tuvo tantas visitas que un programa televisivo invitó a la niña y a su familia al estudio para darle una sorpresa a la pequeña. Sin que ella supiera llevaron al mismísimo Justin Bieber para que la saludara y le diera un gran abrazo. La expresión de sorpresa y emoción de la niña era algo tan impresionante y su alegría de poder conocer a su ídolo no tenía explicación. Incluso, al final, ella le dijo que quería casarse con él, lo que soltó carcajadas de todos los presentes en esa situación.

No puedo negar que ver el video fue muy, pero muy gracioso. Me reí mucho al ver los profundos llantos de la pequeña y ver cómo sufría por un desconocido. Me impresionó también que a su corta edad pudiera tener ese tipo de sentimiento tan profundo y devastador. Aún cuando mis carcajadas fueron muchas al ver el video, me impactó el poder que las figuras televisivas y los artistas juveniles tienen sobre los inocentes niños.

Todas las estrategias de marketing que los expertos emplean para hacer conocidos a estos cantantes emergentes, en muchas ocasiones, son despiadadas. Sólo se toma en cuenta el efecto que el “famoso” tenga sobre su audiencia, pero no se piensa en los pequeños fanáticos, que a la larga son los consumidores finales del producto.

Era evidente que lo que esta niñita tenía era una obsesión, pero se veía de manera clara que estaba sufriendo por Justin Bieber. En casos como éste creo que es fundamental que los padres y adultos cercanos de los niños les hagan entender que todos estos artistas son personas comunes y corrientes, que tienen hambre, frío, calor, que ríen y lloran. Que además, lo que sienten por ellos es admiración y no amor, ya que el amor es un sentimiento mucho más profundo que se desarrolla al momento de conocer y conectarse con una persona, no sólo por el hecho de escuchar sus canciones y encontrarlo atractivo.

Les dejo el famoso video para que vean de qué manera puede afectar en un niño la popularidad de un artista, cómo puede perder su muchosidad y cómo le podemos ayudar a recuperarla.

Respira y rejálate

El estrés diario a veces nos sobrepasa. Los contratiempos en el trabajo, los problemas domésticos, los atochamientos en las calles, el aglutinamiento en el metro, el cansancio y el poco tiempo libre nos agobia. A veces no encontramos la salida frente a tanto infortunio.

Y también existen épocas en la vida, en el trabajo y en el año en que estamos a full, sin tener para comer, almorzar o para compartir con nuestras familias. Acabo de pasar por una etapa de ese estilo. En mi agencia trabajamos para un proyecto muy importante a nivel nacional, una feria automotriz que congrega a muchas marcas y medios de comunicación.

Cuando aún no comenzaba la actividad, sentíamos que la fecha de inauguración del evento se aproximaba a pasos agigantados, y con eso también se acercaban miles de cosas por hacer, levantadas ultra temprano y acostadas muy tarde, tareas de último minuto, llamadas telefónicas multiplicadas por mil, y el conocido y familiar estrés.

De sólo pensar en lo que se venía me comenzaba la angustia y el dolor de estómago. El dolor de cabeza también se apoderaba de mi cerebro y terminé soñando con las cosas que me quedan por hacer.

Cuando nos sucede esto creo que debemos intentar tener el valor suficiente para decir: Alto. Sino, toda la adversidad puede desembocar en algo peor. Simples dolores de estómago y jaquecas se pueden convertir a la larga en enfermedades más graves como colon irritable, hipertensión, aneurismas e infartos cardíacos.

El momento de la inauguración del evento, como todo en la vida, tenía que llegar, acompañado de muchas cosas que hacer, de estar atenta a cualquier requerimiento y de hacerlo todo con la mayor de las sonrisas y el mejor ánimo. Pero aprendí que no vale la pena destruirse ni desvivirse porque todo salga perfecto, ya que nada en esta vida lo es. Lo mejor es tranquilizarse, respirar hasta diez y pensar seriamente si es necesario estresarse tanto por algo que a la larga no tiene mayor relevancia.

Mi sabia sobrina, cuando era más chica, le dijo a su mamá una frase muy sabia cuando recibía un reto bien merecido: “Mamá, respira y rejálate”. Creo que es una enseñanza para todos quienes vivimos en el paralelismo y necesitamos parar y recuperar nuestra muchosidad.