Respira y rejálate

El estrés diario a veces nos sobrepasa. Los contratiempos en el trabajo, los problemas domésticos, los atochamientos en las calles, el aglutinamiento en el metro, el cansancio y el poco tiempo libre nos agobia. A veces no encontramos la salida frente a tanto infortunio.

Y también existen épocas en la vida, en el trabajo y en el año en que estamos a full, sin tener para comer, almorzar o para compartir con nuestras familias. Acabo de pasar por una etapa de ese estilo. En mi agencia trabajamos para un proyecto muy importante a nivel nacional, una feria automotriz que congrega a muchas marcas y medios de comunicación.

Cuando aún no comenzaba la actividad, sentíamos que la fecha de inauguración del evento se aproximaba a pasos agigantados, y con eso también se acercaban miles de cosas por hacer, levantadas ultra temprano y acostadas muy tarde, tareas de último minuto, llamadas telefónicas multiplicadas por mil, y el conocido y familiar estrés.

De sólo pensar en lo que se venía me comenzaba la angustia y el dolor de estómago. El dolor de cabeza también se apoderaba de mi cerebro y terminé soñando con las cosas que me quedan por hacer.

Cuando nos sucede esto creo que debemos intentar tener el valor suficiente para decir: Alto. Sino, toda la adversidad puede desembocar en algo peor. Simples dolores de estómago y jaquecas se pueden convertir a la larga en enfermedades más graves como colon irritable, hipertensión, aneurismas e infartos cardíacos.

El momento de la inauguración del evento, como todo en la vida, tenía que llegar, acompañado de muchas cosas que hacer, de estar atenta a cualquier requerimiento y de hacerlo todo con la mayor de las sonrisas y el mejor ánimo. Pero aprendí que no vale la pena destruirse ni desvivirse porque todo salga perfecto, ya que nada en esta vida lo es. Lo mejor es tranquilizarse, respirar hasta diez y pensar seriamente si es necesario estresarse tanto por algo que a la larga no tiene mayor relevancia.

Mi sabia sobrina, cuando era más chica, le dijo a su mamá una frase muy sabia cuando recibía un reto bien merecido: “Mamá, respira y rejálate”. Creo que es una enseñanza para todos quienes vivimos en el paralelismo y necesitamos parar y recuperar nuestra muchosidad.

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3 Responses to “Respira y rejálate”


  1. 1 Francisco Mahaluf noviembre 2, 2010 en 10:47 pm

    Ayer, cuando reporteaban el fin del Salón me acordé mucho de ti… ¿efectivamente estás pudiendo respirar y relajarte?

  2. 2 Vicky noviembre 3, 2010 en 8:29 pm

    Así no más es la cosa Vero. Es necesario aprender a parar a tiempo y no sentirse culpable por necesitar un descanso urgente.
    Hasta el guerrero tiene que parar. Y según dicen… Dios descansó al séptimo día.
    Vacaciones urgente hermanita… llevas muchos días sin parar y yo tengo muchas ganas de verte.

  3. 3 Vero noviembre 4, 2010 en 1:28 pm

    Durante el evento no pude respirar ni reJalarme, pero intenté no darle más importancia de la que tenía, porque claramente no valía la pena correr por las puras. Y sí, necesito urgente vacaciones, me muero de ganas de ir a Con Con!!!!
    Besitos!!


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