Guatita llena, corazón contento

No sé ustedes, pero para mí uno de los más grandes placeres de la vida es comer. Cosas saladas o dulces, pasteles o pizzas, siempre es maravilloso darse un gusto culinario, sobre todo con una buena compañía.

Pero además de comer, algo que me encanta, que me distrae y entretiene es cocinar. Me fascina entrar a la cocina, sacar los ingredientes, mezclarlos, prepararlos, cocinarlos, hornearlos y finalmente servirlos y comerlos.

Para mí, cocinar es en cierto sentido algo terapéutico, que me relaja, tranquiliza y que me alegra la vida. Y si voy a compartir lo que esté preparando con alguien que quiero es mucho mejor, porque le pongo más ganas para todo quede lo más exquisito posible.

Cuando chica uno de mis panoramas de fin de semana era hacer queque con mi mamá, o sopaipillas, galletas, panqueques, entre otras alternativas. Con el transcurso de los años, el tiempo para cocinar se ha reducido y ya no le dedico mucho a hacer opciones de “repostería”, sino que sólo a preparar las comidas básicas.

Pero hace un mes volví a mis andanzas y preparé un pie de limón. Como es tan dulce y calórico es uno de mis favoritos. Amasar con mis manos la harina junto a la mantequilla, revolver la leche condensada con el limón, batir las claras de huevos, fueron pasos que me hicieron darme cuenta de la importancia de cocinar cosas ricas que se puedan compartir, porque alegran el ambiente y hacen de una simple taza de té un momento acogedor y cariñoso.

Les dejo la receta de mi famoso pie de limón, para que también puedan sorprender a algún ser querido con este pastel lleno de cariño y muchosidad.

Ingredientes

  • 2 tazas de harina
  • 250 gramos de mantequilla
  • 2 huevos
  • 2 tazas de azúcar
  • 2 cucharadas de leche
  • 1 tarro de leche condensada
  • ½ vaso de jugo de limón

Preparación

Para la masa incluir el harina, mantequilla derretida previamente, las yemas de los huevos y una taza de azúcar. Revolver y unir la masa con la leche. Amasar y distribuir en un molde. Llevar a al horno a fuego medio por diez minutos aproximadamente.

Relleno

Mezclar la leche condensada con el jugo de limón hasta que quede una mezcla homogénea.

Batir las claras a nieve e incorporar una taza de azúcar hasta que el merengue quede duro.

Una vez que la masa esté cocida, distribuir la mezcla de leche condensada y limón encima y para finalizar distribuir el merengue encima.

Llevar nuevamente al horno por otros diez minutos, hasta que el merengue esté dorado por encima.

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2 Responses to “Guatita llena, corazón contento”


  1. 1 Francisco Mahaluf noviembre 12, 2010 en 11:06 pm

    mmmm… la verdad es que no se me abrió el apetito, porque en el último tiempo he aprendido que para que la cocina sea realmente terapéutica, hay que comer cosas que tu organismo requiera y necesite, y no sólo obedecer a los caprichos de nuestro paladar. Aquí dejo algunos links que retratan mucho mejor lo que estoy expresando:

    http://www.crudiveganos.com/
    http://alimentacionviva.blogspot.com/
    http://somosloquecomemos3.blogspot.com/

    Saludos!

  2. 2 Vero noviembre 23, 2010 en 8:23 pm

    Es que más que la comida sea terapéutica, para mí es el hecho de cocinar. Es como tejer o leer…me relaja y entretiene 😀
    Cariños!!!


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