Amigo invisible

A la persona que en algún momento de la historia de la vida se le ocurrió implementar el juego del Amigo Secreto hay que hacerle un monumento. No sólo por el hecho de ayudarnos a ahorrar y de hacer descansar a nuestras billeteras en esta época ultra consumista, sino que por haber creado una dinámica tan entretenida y especial.

Desde chica me acuerdo de haber jugado al Amigo Secreto en el colegio. Era muy emocionante, sobre todo porque en la semana previa a la entrega del regalo, recibíamos cartas o pequeñas sorpresas de nuestra amiga que nos hacían añorar la hora en que sabríamos quién era. Eso sí, no siempre fue perfecto. Recuerdo que un año yo me preocupé y dediqué por elegir el regalo perfecto para mi amiga secreta, y yo no recibí nada. Fue muy triste, pero son los riesgos que se corren, sobre todo a tan corta edad.

Ahora, ya más adulta, he tenido la oportunidad de jugar a esta dinámica en diversos grupos. Algunas experiencias han sido entretenidísimas, otras no tanto. Como por ejemplo, en mi antiguo trabajo tuve que jugar al Amigo Secreto y mis jefes eran del terror. Mis compañeras y yo lo único que queríamos era irnos de ese lugar. Y para colmo tuve la mala suerte de que me tocara mi jefe como amigo secreto. Fue latero y estresante.

Pero este año tuve la bendición de pasar una linda jornada junto a un gran grupo de amigos, con los que jugamos al Amigo Secreto para celebrar la Navidad. A través de Internet, del sitio web www.amigoinvisibleonline.com, cada uno recibió el nombre de la persona a la que le tocaba regalar. Lo entretenido es que todos nos conocemos hace años y nos tenemos mucho cariño, por lo que el juego resultó muy lindo y chistoso.

Algunos queríamos hacer una dinámica en la que decíamos tres características de la persona que nos tocaba, con el objetivo de que el resto adivinara quién era, pero después de un buuu general, terminamos abriendo cada uno su regalo e intentando adivinar quién había sido el gestor del presente. Lo más gracioso era ver la falta de concentración que algunos teníamos, porque nos costaba un mundo adivinar quién era nuestro “Amigo Invisible”, pero fue conmovedor darnos cuenta de que cada uno eligió con mucho su regalo.

Los invito a jugar al Amigo Secreto con sus amigos o familiares. A darse un tiempo de elegir o hacer un regalo especial para ese ser querido especial y poner todo su cariño en ese objeto. Finalmente, el sentido de la Navidad no se traduce en quién recibe y abre más regalos, sino que en el cariño y muchosidad que recibimos y damos con ese presente.

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3 Responses to “Amigo invisible”


  1. 1 victor diciembre 16, 2010 en 12:42 am

    parece q mi filtro de correo no me deja recibir correos de esta página. Ya revise en la bandeja de spam y no hay nada, sabes si hay otra página con la misma función?

  2. 3 Sofía julio 6, 2012 en 10:54 pm

    Yo jugué en dos ocasiones el año pasado, la primera fue en una forma de decirlo un bochorno porque quien saco mi nombre no se preocupo por mi, y yo si me preocupe por mi amigo, la segunda fue genial proque recibi muchas cosas (obvio yo tambien daba) pero en realidad me re despistaron y estuvo re copado, y ahora jugamos uno entre todo el colegio y a mi me toco la preseptora, pero ella ya sabe que soy yo porque era la que anotaba el amigo de cada uno ! ¿??? donde se ha visto?¿ No me arruinaron el juego porque no se quien es el que me escribe a mi, pero ojalá que sea esa persona especial que tanto quiero.


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