Resultados

Once años atrás tuve que pasar por la estresante espera de los resultados, de ese entonces, de la Prueba de Aptitud Académica (PAA). En esa época el uso de Internet no era tan masivo, por lo que tenía que esperar hasta la madrugada del día siguiente para poder ver mi puntaje a través del diario.

Mi papá fue y compró ese día el diario en el kiosko de la esquina. Creo que esa noche no dormí mucho del puro nervio que me daba ver mi puntaje. Me desperté y fui directo a ese gordo y grande cuerpo del periódico que contenía esa tan ansiada información.

Busqué y busqué mi RUT hasta que lo encontré. Lo chistoso de ese momento fue que al ver mi puntaje por primera vez me confundí con la persona que estaba encima de mis datos, a quién obviamente le había ido extremadamente mal. Recuerdo que lo primero que dije fue “me fue pésimo”, haciendo que mi papá se estresara y le diera la chiripiorca.

Menos mal que al segundo capté que mi puntaje era el de abajo, y que no era tan malo después de todo. La verdad es que era muy parecido al que había obtenido en los facsímiles en el transcurso del año, todos sobre 600. No era el gran puntaje, eran números que me yo me esperaba y sabía que algo se podía hacer con eso.

A diferencia de ahora, en esa época había que ir a un colegio, hacer una cola gigante para poder retirar la cartilla de postulación  para las universidades tradicionales y los certificados con los puntajes. Luego, en la casa y con calma se llenaba esa cartilla con lápiz mina con las opciones que uno quería. Yo sabía que no me alcanzaba para lo que quería en las tradicionales, pero postulé de todas formas, ya que uno nunca sabe.

Y en forma simultánea, había que ir a las universidades privadas para postular a las mismas carreras a las que uno había aplicado para las tradicionales, pero con más chance de ser aceptada. En esa época, no te mandaban un mail avisándote que habías sido aceptado, sino que llamaban a tu casa para contarte.

Recibí la llamada de una universidad privada y me fui a matricular al día siguiente. Y bueno, algunos años con la ayuda de un crédito bancario, pude terminar mi carrera y entrar en el mundo laboral preparada.

Pero independiente de si ahora es más simple el sistema de lo que era antes, creo que lo importante es que al momento de entrar a una universidad, hay que sacarle el máximo provecho a la experiencia que se comienza a vivir, independiente si se entra a una institución tradicional o privada.

Si no sacaste un puntaje destacado en la Prueba de Selección Universitaria (PSU), no te aflijas, que no es el fin del mundo. Con el tiempo uno se va dando cuenta de que a la larga eso da lo mismo y lo que importa es cómo uno se esfuerza y trata de dar lo mejor por ser un buen profesional, responsable y con principios.

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1 Response to “Resultados”


  1. 1 Vicky enero 4, 2011 en 12:48 am

    Sin duda, es un momento de gran tensión en la vida y nunca se olvida la noche anterior a la prueba y a la publicación de los puntajes.

    Mi fuerte siempre ha sido el lado humanista. La primera prueba que se rindió aquel año, hace mucho tiempo, fue la verbal. En cuanto me entregaron el cuadernillo, empecé a sentirme afiebrada, me dolía intensamente la cabeza y estaba mareada… se me confundían las líneas al leer el texto del capítulo de comprensión de lectura. Estaba oficialmente resfriada o algo así.
    Seguí con esos síntomas hasta el momento en que terminé de rendir la específica de matemáticas…

    … un resfrío psicológico parece…

    Mi puntaje fue menor que en los ensayos. Fue el momento en que me di cuenta que no era tan fácil controlar el estres…

    Al final con 700 puntos entré a Arquitectura en la U de Valpo. y quedé en lista de espera en la U de Chile…

    Fue el inicio de mi gran aventura de vida; de enfrentamiento con la realidad y cosas totalmente nuevas y diferentes; aprendí a respetar otras maneras de entender el mundo, con mis propias herramientas y poniéndome mis propios límites, porque salir del hogar familiar y transformarse en “estudiante inmigrante” significó descubrir las capacidades y limitaciones personales, a fuerza de arrojo, equivocaciones, aciertos y mucho instinto.

    Fue el verdadero proceso de crecimiento, del que estoy profundamente agradecida, a pesar de dificultades y sinsabores…

    Y pienso… si en aquellos días de la PAA no hubiese tenido ese extraño estado de salud vulnerable, a lo mejor hubiese estudiado en Santiago, al alero de la protección familiar y no hubiese tenido la posibilidad de ganar mi independencia, libertad para tener mis propias ideas y metas y tampoco estaría disfrutando de mi vida tranquila con una pequeña y bella familia en Concón. Porque cuando llegué a la quinta región, esta inmediatamente me adoptó; me enamoré de Valparaíso, su gente amable del aire marino.

    Ahora con mi trabajo en el servicio público, puedo retribuir mis aprendizajes, colaborando en la generación de lugares más dignos para habitar y compartir con otros…

    Cada uno inventa su propia historia, a partir de un hito tan importante como el de la PAA o PSU


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