Archivo para 25 febrero 2011

Bye bye summer

Cuando ya llevo dos semanas trabajando tras el regreso de mis vacaciones, me es imposible dejar de recordar los lindos momentos que viví con el Seba en Buzios. Las mañanas de guata al sol en la arena, las lindas caminatas por la playa y los paseos en la Rua das Pedras por la noche, son los escenarios que añoro ahora que me encuentro encerrada en la oficina todos los días.

Creo que ando con la depresión post vacaciones porque me ha costado un mundo volver a la rutina y concentrarme en mis tareas diarias. En algún momento del día mi mente comienza a divagar y a recordar ciertos instantes de relajo máximo, desconexión y alegría plena.

Algo que me sorprendió y que nunca olvidaré de Brasil fue el contacto que tuvimos con el primer brasileño. Yo nunca había ido a Brasil, pero el Seba siempre me decía que eran muy buenas personas. El ejecutivo de Policía Internacional, cuando nos pidió los papeles para ingresar al país, nos preguntó de una manera muy alegre y animada, de dónde veníamos y dónde íbamos. “Vienen de Chile, ¿y van a Buzios? Es muy bonito y entretenido! Hace mucho calor y no ha llovido”, o algo así fue lo que le entendí entre tanta palabra en portugués.

Me sorprendió tanto su cariñoso recibimiento porque en Chile cuando uno llega a Policía Internacional, el señor con suerte mira y no dice hola ni chao. Cero interacción. En cambio don brasileño nos acogió con una gran sonrisa y con el mejor ánimo del mundo. Sólo le faltó ponernos un collar de flores para darnos la bienvenida.

Cuando llegamos a Buzios partimos en la noche a conocer la calle del centro, la famosa “Rua das Pedras”. Llegamos, recorrimos y comimos algo rico y cuando íbamos de regreso a la posada, siento que alguien camina detrás nuestro y que se aproxima con velocidad. Yo como buena chilena asustada y que ha sufrido varios robos y asaltos, lo primero que atiné fue a agarrar con fuerza mi cartera. El hombre que venía detrás nos dice en portugués algo como  “pero qué pasa, ¿se asustaron?”. Yo me sentí bastante mal por lo desconfiada, y a partir de ese día caminé sin miedo por las calles de la ciudad.

Y al día siguiente de nuestra llegada queríamos ir a alguna playa a disfrutar el día. En Buzios el transporte habitual se realiza en las denominadas “combis”, que por 2 reales acercaban a los distintos destinos. Cuando llegó la primera vimos que estaba repleta, por lo que le dijimos al chofer que mejor esperábamos la próxima. Pero una mujer brasileña que estaba adentro abrió la puerta y con su voz fuerte y profunda nos dice que sí hay espacio, que entremos no más. Así que le hicimos caso. Y nos fue conversando todo el camino y nos comentaba que no teníamos que asustarnos, ya que en Buzios era “todo tranqüilo y todo bem”. Debemos haber puesto tal cara de susto antes de subirnos a la convy que ella prefirió advertirnos que no nos preocupáramos y que nos relajáramos en nuestras vacaciones.

Cuando llegué a Santiago extrañé mucho ese cariño y esa amabilidad que caracteriza a los brasileños. Acá somos más parcos, serios y temerosos de que algo nos pueda ocurrir.

Ahora, sentada en el escritorio del trabajo, con marzo que nos pisa los talones y con el verano que nos abandona, añoro estar de guata al sol sintiendo nada más que el mar de fondo y compartiendo con gente tan amable como la que conocimos en Brasil. Pero bueno, como todos sabemos, las vacaciones no son eternas y hay que seguir con la rutina, sin que nos atrape y sin dejar de hacer las cosas que nos gustan, porque como bien dice Visa: “La vida es ahora”.

Anuncios

Cisne Estresado

Hace unas semanas en una tarde de domingo, con mi pololo vimos a través de un sitio web de películas on line la última cinta protagonizada por Natalie Portman: “Black Swan”. Debo decir que quedé impresionada con la trama, con la performance de la actriz y con el suspenso generado en la historia.

En la película “Black Swan”, Portman interpreta a Nina, una joven bailarina de ballet, muy metódica y autoexigente, que ensaya sin parar, con el objetivo de lograr un rol protagónico en la obra que se está produciendo en su compañía: “El Lago de los Cisnes”.

El problema se produce cuando ella se obsesiona con la perfección de su rol y comienza a imaginar situaciones y a desvariar. La actuación de Portman es memorable y el suspenso generado en la cinta se mete en la piel. A mí se me pararon los pelos durante toda la película y terminé estresada al máximo, pero fascinada por el buen producto final.

Después de ver la película, me quedó dando vueltas en la cabeza una situación en la que muchos nos vemos inmersos en la actualidad. La constante presión que nos imponen nuestros lugares de trabajo y que, en muchas ocasiones, nos autoimponemos, puede generar serios trastornos en nuestro organismo.

El estrés es pan de cada día. Los dolores de estómago, los ataques de colon y las bajas de defensas producto de la presión que vivimos diariamente son cada vez más comunes. El problema es que así como sigue funcionando la sociedad, no creo que el ritmo vertiginoso en el que vivimos vaya a relajarse en algún momento.

El afán de querer ser los mejores, ya sea a nivel de empresa como personal, nos puede otorgar fortaleza, perseverancia y optimismo. Pero también podemos caer en la sobreexigencia y en volvernos trabajólicos. Porque está bien amar lo que uno hace y tratar que el trabajo resulte lo mejor posible. Pero cuando eso afecta nuestra salud y nuestra vida personal creo que hay que hacer un alto.

Si no han visto esta película, los invito a verla y a sacar una lección positiva de ella. Y a los que ya vieron la película, les pregunto: ¿se sintieron identificados con la protagonista? ¿Han pasado por algún momento de estrés como ése que les ha afectado su salud? Si la respuesta es sí, los invito a tratar de tomar el trabajo como lo que es y no dejar que afecte su muchosidad.

Para un viaje tranquilo

Tuve la gran suerte de viajar en estas vacaciones, junto a mi pololo, a la hermosa ciudad de Buzios. El lugar es paradisíaco, la gente muy amable y el tiempo se hizo poco para recorrer todas las playas que hacen de Buzios un paradero infaltable. En otros post les contaré de esta inolvidable experiencia.

Si tuviera que modificar algo, el único cambio que haría sería el viaje de ida y vuelta. Como compramos los pasajes con poca anticipación, ya no quedaban muchas opciones y nuestro vuelo fue del terror. Teníamos pasajes en una “línea aérea inteligente”, que de inteligente no tenía nada.

Salimos de la casa a las cuatro de la mañana. El vuelo salía a las 7:30 horas, pero como en esta época el aeropuerto parece metro, era mejor llegar con tres horas de adelanto. Hicimos el check in y entramos a la sala de embarque, a esperar y esperar.

Cuando por fin nos sentamos en el avión no sabíamos todo lo que tendríamos que pasar. Desde múltiples escalas, niños llorando y falta de comida fueron algunos de los contratiempos que tuvimos que sortear.

Con el objetivo de que no sufran en sus próximos viajes en avión, les dejo algunos concejitos. Aunque algunos sean un poco obvios, es importante tenerlos en cuenta.

Almohada: sin ella tu viaje se puede convertir en un infierno, y como ahora las líneas aéreas se creen tan inteligentes, a veces las arriendan y en otras ni siquiera tienen. Y como los asientos apenas se reclinan con el objetivo de que quepa la mayor cantidad de gente posible, el no tener almohada puede generar un trauma bastante grande. Recomiendo esas que tienen forma de U. Algunas son inflables y otras son de un material blandito bien rico. Ve cuál te acomoda más, pero no olvides llevarla.

Tapones para los oídos: a mí me encantan los niños. Son tiernos y amorosos y siempre tienen una sonrisa. Pero a veces andan de maleta y mañosos por la vida, y ni sus papás los aguantan, y típico que en estos “vuelos inteligentes” se sube más de alguno en este estado. Nosotros tuvimos la mala suerte de sentarnos delante de un niño que no paraba de transmitir. Estaba hiperventilado al momento de subirse al avión, y cuando éste despegó el pobre se puso a gritar que se quería bajar y que tenía miedo. Gracias a Dios después de un buen rato se calmó. Pero no contábamos con que en la primera escala se subió delante nuestro otro pequeño, argentino para más remate, que se portó pésimo, que se paraba, se sentaba, lloraba y alegaba y ni su mamá lo podía controlar.

Por supuesto, nosotros nos queríamos morir, estábamos muertos de sueño, pero con ese escándalo no había tuto que ganara. Pero unos buenos tapones para los oídos habrían hecho la diferencia de todas maneras.

Comida: cuando me dieron la “comida” en esta línea aérea inteligente, añoraba esos desayunos y almuerzos que servían en Ladeco y luego en LAN, con panqueques, omelets, y pastas. En un viaje de 14 horas nos dieron tan solo un sándwich minúsculo acompañado de una bebida y dos mini galletas. Mis tripas se quejaron constantemente, por lo que recomiendo comer antes de salir, para no morirse de hambre en el trayecto, sobre todo si el viaje es largo.

Abrigo: este consejo es principalmente para la gente friolenta, ya que hay personas que no les afecta tanto como a otras. Pero lo que es a mí, cuando ya íbamos viajando, el frío me entró por los poros, mi nariz estaba congelada y no podía dormir del frío. Y cuando le pregunté a un azafato inteligente si tenían frazadas, me dijo que no. Así que aconsejo llevar un buen chaleco, una mantita o calcetines, para que el frío no sea un impedimento en estos largos periplos.

Bolso de mano: en varias ocasiones he tenido la mala idea de llevar bolsos de mano gigantes o muy incómodos. Y los trayectos entre la Sala de Embarque, el avión y Policía Internacional no son tan cortos como parece y a mitad de camino me han dado sinceras ganas de botar el bolso a la basura.

Pero en esta ocasión, llevé tan solo una pequeña cartera, cruzada, con lo imprescindible dentro y nada más. Fue lejos lo mejor, porque no tenía que estar pendiente de que me fueran a robar el bolso mientras sacaba mi carné de la cartera, pro ejemplo. Así que les recomiendo que echen todo en su maleta y así pueden caminar y andar libre y cómodamente.