Para un viaje tranquilo

Tuve la gran suerte de viajar en estas vacaciones, junto a mi pololo, a la hermosa ciudad de Buzios. El lugar es paradisíaco, la gente muy amable y el tiempo se hizo poco para recorrer todas las playas que hacen de Buzios un paradero infaltable. En otros post les contaré de esta inolvidable experiencia.

Si tuviera que modificar algo, el único cambio que haría sería el viaje de ida y vuelta. Como compramos los pasajes con poca anticipación, ya no quedaban muchas opciones y nuestro vuelo fue del terror. Teníamos pasajes en una “línea aérea inteligente”, que de inteligente no tenía nada.

Salimos de la casa a las cuatro de la mañana. El vuelo salía a las 7:30 horas, pero como en esta época el aeropuerto parece metro, era mejor llegar con tres horas de adelanto. Hicimos el check in y entramos a la sala de embarque, a esperar y esperar.

Cuando por fin nos sentamos en el avión no sabíamos todo lo que tendríamos que pasar. Desde múltiples escalas, niños llorando y falta de comida fueron algunos de los contratiempos que tuvimos que sortear.

Con el objetivo de que no sufran en sus próximos viajes en avión, les dejo algunos concejitos. Aunque algunos sean un poco obvios, es importante tenerlos en cuenta.

Almohada: sin ella tu viaje se puede convertir en un infierno, y como ahora las líneas aéreas se creen tan inteligentes, a veces las arriendan y en otras ni siquiera tienen. Y como los asientos apenas se reclinan con el objetivo de que quepa la mayor cantidad de gente posible, el no tener almohada puede generar un trauma bastante grande. Recomiendo esas que tienen forma de U. Algunas son inflables y otras son de un material blandito bien rico. Ve cuál te acomoda más, pero no olvides llevarla.

Tapones para los oídos: a mí me encantan los niños. Son tiernos y amorosos y siempre tienen una sonrisa. Pero a veces andan de maleta y mañosos por la vida, y ni sus papás los aguantan, y típico que en estos “vuelos inteligentes” se sube más de alguno en este estado. Nosotros tuvimos la mala suerte de sentarnos delante de un niño que no paraba de transmitir. Estaba hiperventilado al momento de subirse al avión, y cuando éste despegó el pobre se puso a gritar que se quería bajar y que tenía miedo. Gracias a Dios después de un buen rato se calmó. Pero no contábamos con que en la primera escala se subió delante nuestro otro pequeño, argentino para más remate, que se portó pésimo, que se paraba, se sentaba, lloraba y alegaba y ni su mamá lo podía controlar.

Por supuesto, nosotros nos queríamos morir, estábamos muertos de sueño, pero con ese escándalo no había tuto que ganara. Pero unos buenos tapones para los oídos habrían hecho la diferencia de todas maneras.

Comida: cuando me dieron la “comida” en esta línea aérea inteligente, añoraba esos desayunos y almuerzos que servían en Ladeco y luego en LAN, con panqueques, omelets, y pastas. En un viaje de 14 horas nos dieron tan solo un sándwich minúsculo acompañado de una bebida y dos mini galletas. Mis tripas se quejaron constantemente, por lo que recomiendo comer antes de salir, para no morirse de hambre en el trayecto, sobre todo si el viaje es largo.

Abrigo: este consejo es principalmente para la gente friolenta, ya que hay personas que no les afecta tanto como a otras. Pero lo que es a mí, cuando ya íbamos viajando, el frío me entró por los poros, mi nariz estaba congelada y no podía dormir del frío. Y cuando le pregunté a un azafato inteligente si tenían frazadas, me dijo que no. Así que aconsejo llevar un buen chaleco, una mantita o calcetines, para que el frío no sea un impedimento en estos largos periplos.

Bolso de mano: en varias ocasiones he tenido la mala idea de llevar bolsos de mano gigantes o muy incómodos. Y los trayectos entre la Sala de Embarque, el avión y Policía Internacional no son tan cortos como parece y a mitad de camino me han dado sinceras ganas de botar el bolso a la basura.

Pero en esta ocasión, llevé tan solo una pequeña cartera, cruzada, con lo imprescindible dentro y nada más. Fue lejos lo mejor, porque no tenía que estar pendiente de que me fueran a robar el bolso mientras sacaba mi carné de la cartera, pro ejemplo. Así que les recomiendo que echen todo en su maleta y así pueden caminar y andar libre y cómodamente.

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1 Response to “Para un viaje tranquilo”


  1. 1 Vicky febrero 15, 2011 en 12:42 am

    Vero:
    Me encanta tu manera de ver las cosas. siempre compartiendo tus aprendizajes, para que otros lo pasemos mejor. Siempre generosa. Además tu escritura es muy entretenida.
    Ojalá pronto tenga oportunidad de seguir tus consejos


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