Blackberritis

Sé que este sitio busca sacar lo mejor de nosotros y tratar de llenar este mundo con nuestra muchosidad. La idea no es criticar, sino que aconsejar y buscar soluciones a problemas del diario vivir.

Pero creo que debo hablar de una enfermedad que nos está afectando como sociedad, y que sólo ataca en desmedro a la comunicación y a la interacción como seres humanos: la Blackberritis.

Últimamente, me ha pasado muy seguido que en almuerzos, carretes o en reuniones sociales, cuando el grupo humano se encuentra conversando de lo más bien, entre medio más de una persona se encuentra revisando su celular, mandando correos o chateando.

Yo entiendo que para muchos la Blackberry es un elemento de trabajo, una herramienta esencial, sobre todo para quienes tienen su propio negocio o para los que trabajan freelance y deben estar pendientes de cualquier requerimiento laboral. Y no hay que negar que los aparatitos son muy útiles, sobre todo si uno se pierde o necesita saber una dirección. Todas sus aplicaciones, tales como el GPS, Google Mapas, entre otras, han sido la salvación de muchos en incontadas ocasiones.

Pero independiente de eso, creo que es una falta de respeto que cuando uno está hablando con alguien, esta persona de repente saque su teléfono y se ponga a chatear o a leer actualizaciones de Facebook y luego te diga: Perdón, ¿me decías? Es como si al conversar con alguien uno de repente pescara una revista o un libro y nos pusiéramos a leer en medio de la charla.

Espero no sonar amargada ni mucho menos, pero para mí, lo importante de estar frente a una persona es escucharla, mirarla y disfrutar de su compañía. Y si uno está entre un círculo de gente, es entretenido interactuar de la conversación general y disfrutar del grupo humano.

Aparte que tampoco creo que sea sano para nadie estar esclavizado las 24 horas del día, los siete días de la semana con trabajo. Para nuestra salud mental es fundamental la desconexión y el descanso, y aunque responder un mail laboral no requiera mucho tiempo ni esfuerzo con la Blackberry, igual el cerebro automáticamente se pone a pensar en los pendientes para el lunes o en las cosas que se nos olvidó hacer.

Espero que no me maten con este post, así que a los adictos a su Blackberry les pido perdón si herí sus sentimientos, pero también los invito a seguir usando este dispositivo, pero con mesura y sin olvidar que lo más importante es la interacción con personas tridimensionales y reales.

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3 Responses to “Blackberritis”


  1. 1 Vicky abril 13, 2011 en 12:42 am

    Es extraño este fenómeno del blackberry. A mí me ha pasado que siento como si un extraterrestre se apoderara de las situaciones, succionando parte de la escencia de las personas.

    Lapsus de tiempo en que algunos desaparecen del escenario vivencial y quedamos hablando solos.

    Es una situación incómoda y algo distorsionada, porque somos vilmente reemplazados por un objeto; como si estuviera más vivo que nosotros mismos.

    Yo sigo fiel a mi celular viejo que sólo sirve para hablar y enviar mensajes.

    A mí también me gustaría sentirme más presente que la bb.


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