Archivo para 30 agosto 2011

Mucha fuerza

Me acabo de enterar hace un rato, que un profesor del Colegio en el que trabajo está muy enfermo y se encuentra grave en el Hospital. La semana pasada supe que estaba con licencia, pero nunca pensé que podría complicarse más de la cuenta. 

Él es un hombre de unos 64 años aproximadamente, muy atento y servicial, con una cordialidad en el trato que yo nunca antes había visto. En mi trabajo me han recibido todos muy bien, pero este profesor en particular ha tenido un grado mayor de acogida conmigo. 

Siempre que me veía me saludaba con mucho cariño y siempre que venía al lugar donde está mi oficina a conversar con alguien más, se tomaba un minuto especial para venir a saludarme, desearme un buen día y contarme algo de su vida o de sus hijos. 

En este poco tiempo que llevo conociéndolo, me llamó mucho la atención su sabiduría y su memoria. Sólo había visto tan buena memoria en mi papá, y me sorprendió ver que él tiene esa misma capacidad de recordar y analizar diversas situaciones con detalles específicos. Siempre que quise saber algo, algún nombre o lo que fuera, el profesor me dio esos datos sin dudar. 

Como no soy familiar ni tan cercana no tengo la posibilidad de ir a verlo. Las visitas son restringidas y para familiares solamente. Tampoco lo puedo llamar por razones obvias, así que no sabía cómo darle mi apoyo y hacerle saber mi preocupación.

Por esto, decidí escribir este post, para enviarle de esta forma, toda la fuerza y el cariño del mundo, esperando que se recupere y esté pronto con nosotros.

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Sueños

No sé por qué, pero uno de mis sueños desde chica ha sido poder cantar bien, pararme en un escenario y deslumbrar a todos los presentes con mi potente y penetrante voz. 

Lamentablemente, me cuesta mucho plantarme frente a una audiencia. Me pongo muy nerviosa, me tirita la voz y se me van las ideas. Con los años he aprendido a contener el miedo, y hacer presentaciones frente a un directorio o a un grupo de personas ya no es tan terrible. Pero de sólo imaginarme con un micrófono en mano tratando de cantar y el dolor de guata me invade. 

Desde chica estuve ligada a la música. Aprendí a leer partituras y a tocar flauta muy bien. Desarrollé el oído y podía tocar melodías sin problemas. Pero nunca tuve la posibilidad de desarrollar la voz. Canto como todo ser humano y como tengo buen oído, puedo ser afinada. Pero eso dista mucho de cantar una canción completa frente a un público específico. 

Como no tengo cable en mi nuevo departamento, he tenido que pasar las horas viendo películas y series de Internet. Glee se ha convertido en una de mis favoritas, y como ustedes comprenderán, las ganas por saber cantar se acrecientan cada vez que veo a Rachel Berry cantar y entonar unas notas tan altas sin inmutarse. 

Por el momento, me consuelo viendo la serie una y otra vez, esperando los capítulos nuevos de la tercera temporada y escuchando las canciones cantadas por el elenco en mi Iphone, soñando que soy yo la que entona esas melodías. 

Por qué no toma clases de canto, dirán ustedes. Bueno, el tiempo y la plata para eso son escasos, y el hecho de que mi voz sea evaluada frente a una profesional me da más nervio aún. Así que mientras, para cumplir en un grado mi sueño, junto plata para comprarme un Nintendo Wii y adquirir el Karaoke Revolution Glee, juego que permite cantar los temas de la serie y sentirse una profesional. Y con eso soy feliz.

 ¿Con qué sueños tú acrecentarías tu muchosidad?

Les dejo un regalito, la canción “Don’t stop believin”, interpretada por el elenco de Glee.