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En dos ruedas

Hace más de un mes que decidí usar mi bicicleta como medio de transporte diario, y no simplemente como un pasatiempo momentáneo de los fines de semana. Con mi casco, guantes, campanita y canasto, me subo todos los días y parto rumbo al trabajo. 

Debo agradecer por la fuerza de voluntad que me vino del más allá que me ha hecho perseverar en este desafío. Ahora soy realmente feliz pedaleando por las calles, con el viento en mi cara y oxigenando mis pulmones. 

Aunque el calor en estas fechas ha sido extremo, no ha sido impedimento para disfrutar de estos paseos diarios en dos ruedas. Me sirven para relajarme, desconectarme del estrés, y pensar en mil tonteras que me calman y tranquilizan. 

Pero como no todo es tan bueno en la vida, el andar en bicicleta no siempre es fácil y tiene sus complicaciones. Como todos saben, la ciudad no está pensada para los ciclistas. Hay muy pocas ciclovías, por lo que uno debe lidiar con los autos y los peatones, buscando un espacio para desplazarse.

 Aunque prefiero desplazarme por la vereda más que por la calle, creo que los más complicados son los peatones, ya que muy pocas veces se corren para que uno pueda pasar y nos miran con odio cada vez que pasamos en la bici.

Por lo mismo, les dejo algunos tips para que sus paseos en bici por la ciudad sean tranquilos y relajados:

 –          Campanita: aunque a mí me da un poco de vergüenza usarla, creo que es muy útil, sobre todo con los peatones con problemas auditivos que no perciben cuando uno les dice “permiso” y pasamos al lado en bici.

 –          Canasto: es muy útil para llevar la cartera, los zapatos, entre otras cosas. Sé que no son muy masculinos, pero para las ciclistas, es de gran ayuda. Los niños, pueden usar alguna mochila cómoda y liviana o una alforja.

 –          Guantes: hay algunos manubrios que son duros y dejan las manos adoloridas, por lo tanto recomiendo el uso de guantes, para proteger las manos y no sufrir en el trayecto.

 –          Casco: aunque en la actualidad es algo obvio, creo que es importante recordar la relevancia de este implemento. Yo gracias a Dios aún no lo he necesitado, pero siempre lo uso por prevención.

 –          Asiento cómodo: como la idea es andar a diario en bici, es fundamental que el asiento sea cómodo, sobre todo para las mujeres. Mi bici antes tenía un asiento duro que me hacía sufrir, pero mi pololo me compró uno perfecto, blandito como un cojín, que me permite disfrutar de mi paseo.

 –          Perros: no sé por qué, pero los perros tienen una fijación con las bicicletas y te ven y te tratan de atacar y perseguir. Por esto, les aconsejo evitarlos en su camino.

Casco Bici

Para un viaje tranquilo

Tuve la gran suerte de viajar en estas vacaciones, junto a mi pololo, a la hermosa ciudad de Buzios. El lugar es paradisíaco, la gente muy amable y el tiempo se hizo poco para recorrer todas las playas que hacen de Buzios un paradero infaltable. En otros post les contaré de esta inolvidable experiencia.

Si tuviera que modificar algo, el único cambio que haría sería el viaje de ida y vuelta. Como compramos los pasajes con poca anticipación, ya no quedaban muchas opciones y nuestro vuelo fue del terror. Teníamos pasajes en una “línea aérea inteligente”, que de inteligente no tenía nada.

Salimos de la casa a las cuatro de la mañana. El vuelo salía a las 7:30 horas, pero como en esta época el aeropuerto parece metro, era mejor llegar con tres horas de adelanto. Hicimos el check in y entramos a la sala de embarque, a esperar y esperar.

Cuando por fin nos sentamos en el avión no sabíamos todo lo que tendríamos que pasar. Desde múltiples escalas, niños llorando y falta de comida fueron algunos de los contratiempos que tuvimos que sortear.

Con el objetivo de que no sufran en sus próximos viajes en avión, les dejo algunos concejitos. Aunque algunos sean un poco obvios, es importante tenerlos en cuenta.

Almohada: sin ella tu viaje se puede convertir en un infierno, y como ahora las líneas aéreas se creen tan inteligentes, a veces las arriendan y en otras ni siquiera tienen. Y como los asientos apenas se reclinan con el objetivo de que quepa la mayor cantidad de gente posible, el no tener almohada puede generar un trauma bastante grande. Recomiendo esas que tienen forma de U. Algunas son inflables y otras son de un material blandito bien rico. Ve cuál te acomoda más, pero no olvides llevarla.

Tapones para los oídos: a mí me encantan los niños. Son tiernos y amorosos y siempre tienen una sonrisa. Pero a veces andan de maleta y mañosos por la vida, y ni sus papás los aguantan, y típico que en estos “vuelos inteligentes” se sube más de alguno en este estado. Nosotros tuvimos la mala suerte de sentarnos delante de un niño que no paraba de transmitir. Estaba hiperventilado al momento de subirse al avión, y cuando éste despegó el pobre se puso a gritar que se quería bajar y que tenía miedo. Gracias a Dios después de un buen rato se calmó. Pero no contábamos con que en la primera escala se subió delante nuestro otro pequeño, argentino para más remate, que se portó pésimo, que se paraba, se sentaba, lloraba y alegaba y ni su mamá lo podía controlar.

Por supuesto, nosotros nos queríamos morir, estábamos muertos de sueño, pero con ese escándalo no había tuto que ganara. Pero unos buenos tapones para los oídos habrían hecho la diferencia de todas maneras.

Comida: cuando me dieron la “comida” en esta línea aérea inteligente, añoraba esos desayunos y almuerzos que servían en Ladeco y luego en LAN, con panqueques, omelets, y pastas. En un viaje de 14 horas nos dieron tan solo un sándwich minúsculo acompañado de una bebida y dos mini galletas. Mis tripas se quejaron constantemente, por lo que recomiendo comer antes de salir, para no morirse de hambre en el trayecto, sobre todo si el viaje es largo.

Abrigo: este consejo es principalmente para la gente friolenta, ya que hay personas que no les afecta tanto como a otras. Pero lo que es a mí, cuando ya íbamos viajando, el frío me entró por los poros, mi nariz estaba congelada y no podía dormir del frío. Y cuando le pregunté a un azafato inteligente si tenían frazadas, me dijo que no. Así que aconsejo llevar un buen chaleco, una mantita o calcetines, para que el frío no sea un impedimento en estos largos periplos.

Bolso de mano: en varias ocasiones he tenido la mala idea de llevar bolsos de mano gigantes o muy incómodos. Y los trayectos entre la Sala de Embarque, el avión y Policía Internacional no son tan cortos como parece y a mitad de camino me han dado sinceras ganas de botar el bolso a la basura.

Pero en esta ocasión, llevé tan solo una pequeña cartera, cruzada, con lo imprescindible dentro y nada más. Fue lejos lo mejor, porque no tenía que estar pendiente de que me fueran a robar el bolso mientras sacaba mi carné de la cartera, pro ejemplo. Así que les recomiendo que echen todo en su maleta y así pueden caminar y andar libre y cómodamente.

La interminable espera

Las semanas previas a las vacaciones son terribles. El cansancio se hace insostenible. El cerebro inconscientemente sabe que pronto llegará el relajo, se adelanta a los hechos y ya no funciona tan bien como en el transcurso del año.

Por lo menos yo, me encuentro en este momento. Estoy ad portas de mis anheladas y soñadas vacaciones y mi cabeza está en las nubes y piensa solo en palmeras, arena, sol y el mar azul. No hay forma de que me concentre en lo que tengo que hacer y el sueño es mi peor enemigo, osa llegar desde que me despierto y no me abandona hasta que me duermo en la noche.

Y por si esto fuera poco, en la pega hay que trabajar el doble, ya que se debe dejar listo todo para las semanas en las que uno no estará, con el objetivo de que no ocurran incendios y que nadie tenga que hacer llamadas inesperadas que interrumpan los días de descanso. Y todo esto hay que hacerlo con el cerebro en “hold”.

En trabajos anteriores me pasó muchas veces que al comienzo o en la mitad de mis vacaciones me llamaban preguntándome cosas de la pega, lo que me estresaba y me dejaba angustiada por mucho rato. Lo ideal es irse fuera del país, porque aunque se esté quemando todo, es imposible ubicarte. Claro que para esa lograr esa opción hay que tener capital ahorrado para poder solventar los gastos.

Gracias a Dios yo podré hacer un pequeño viaje este año para mis vacaciones junto a mi pololo. Iré a Buzios por una semana, sin celular, sin notebook y sin preocupaciones. No creo ser afortunada, sino que lo puedo hacer por el fruto de mi esfuerzo y de todo lo que trabajé este año (que no fue poco). Así que aprovecharé al máximo esta experiencia para olvidarme de las responsabilidades, pero también para volver con las pilas recargadas para este nuevo año.

Creo que no existen recetas para paliar este período previo a las vacaciones, es una época que se hace eterna, con mucho sueño y cansancio acumulado, pero que cuando se acaba y comienza el descanso, nos hace las personas más felices del universo!

Ritos

Quedan exactamente 10 días para que se acabe este 2010, un año difícil que nos ha puesto muchas pruebas, pero que a la vez nos ha enseñado a ser fuertes, perseverantes y a salir adelante a pesar de las vicisitudes.

Como éste ha sido un año complicado, muchos quieren que se vaya pronto. Por lo mismo, creo que es importante darle término con reflexión, alegría y muchas ganas de que el próximo 2011 sea un período lleno de paz, tranquilidad y bendiciones.

Los ritos en estas ocasiones son fundamentales, a mi parecer. El ser humano necesita este tipo de “ceremonias” para darle importancia y sentido a las situaciones. Y este fin de año, el rito es fundamental, sobre todo para renovar las energías y comenzar el 2011 cargados de buenos pensamientos y deseos.

Aunque algunos crean que las cábalas son puras tonteras y supersticiones baratas, yo siento que de alguna u otra forma nos ayudan a dar término a una etapa y comenzar otra con la mente y el espíritu recargados, y con toda la fe de que éste será un año mejor.

En mi casa, con mi mamá siempre nos encargamos de que todos comamos 12 uvas después de darnos los abrazos de las 12. La idea es que uno pida deseos por cada uva que se come, que representa cada mes del año. También hemos comido lentejas y hemos salido a dar una vuelta a la manzana con una maleta.

Aunque quizá no todos los deseos que pedimos se cumplieron y no viajemos todos los años, el hecho de que todos juntos nos congreguemos y pensemos en que el futuro será mejor y deseemos cosas buenas, ya ayuda a que las energías se muevan y a que la fe se engrandezca.

Me acuerdo de un año en que nos fuimos con unos amigos al campo a pasar el Año Nuevo y nos dedicamos a hacer toda clase de rituales. Quemamos un mono, comimos uvas y nos pusimos monedas en los zapatos. Incluso partimos un diente de ajo, lo envolvimos y lo guardamos en la billetera. Supuestamente había que dejarlo ahí todo el año para tener plata los 365 días, pero la billetera quedó tan hedionda que no aguantamos y lo tuvimos que botar  a la basura.

Y hace cinco años, en otro Año Nuevo en el que no tenía pololo, mi mamá me compró un par de calzones amarillos, y aunque no creía mucho en eso, me los puse esa noche. Y aunque ustedes no lo crean, ese año me puse a pololear con mi niño amado, con el que llevamos más de cuatro años juntos. Quizá fue coincidencia, pero finalmente se cumplió el propósito del luminoso calzón.

Los invito a desear de corazón paz y prosperidad para el próximo año. Si quieren entretenerse un rato con su familia pueden hacer los típicos rituales de fin de año, y si no se sienten cómodos llevándolos a cabo, creo que sólo basta con solo mentalizarse, abrazarse y desearse cosas buenas en este nuevo período.

Les dejo esta nota por si quieren ideas de cábalas para realizar en la noche de Año Nuevo: Cábalas de fin de año

Amigo invisible

A la persona que en algún momento de la historia de la vida se le ocurrió implementar el juego del Amigo Secreto hay que hacerle un monumento. No sólo por el hecho de ayudarnos a ahorrar y de hacer descansar a nuestras billeteras en esta época ultra consumista, sino que por haber creado una dinámica tan entretenida y especial.

Desde chica me acuerdo de haber jugado al Amigo Secreto en el colegio. Era muy emocionante, sobre todo porque en la semana previa a la entrega del regalo, recibíamos cartas o pequeñas sorpresas de nuestra amiga que nos hacían añorar la hora en que sabríamos quién era. Eso sí, no siempre fue perfecto. Recuerdo que un año yo me preocupé y dediqué por elegir el regalo perfecto para mi amiga secreta, y yo no recibí nada. Fue muy triste, pero son los riesgos que se corren, sobre todo a tan corta edad.

Ahora, ya más adulta, he tenido la oportunidad de jugar a esta dinámica en diversos grupos. Algunas experiencias han sido entretenidísimas, otras no tanto. Como por ejemplo, en mi antiguo trabajo tuve que jugar al Amigo Secreto y mis jefes eran del terror. Mis compañeras y yo lo único que queríamos era irnos de ese lugar. Y para colmo tuve la mala suerte de que me tocara mi jefe como amigo secreto. Fue latero y estresante.

Pero este año tuve la bendición de pasar una linda jornada junto a un gran grupo de amigos, con los que jugamos al Amigo Secreto para celebrar la Navidad. A través de Internet, del sitio web www.amigoinvisibleonline.com, cada uno recibió el nombre de la persona a la que le tocaba regalar. Lo entretenido es que todos nos conocemos hace años y nos tenemos mucho cariño, por lo que el juego resultó muy lindo y chistoso.

Algunos queríamos hacer una dinámica en la que decíamos tres características de la persona que nos tocaba, con el objetivo de que el resto adivinara quién era, pero después de un buuu general, terminamos abriendo cada uno su regalo e intentando adivinar quién había sido el gestor del presente. Lo más gracioso era ver la falta de concentración que algunos teníamos, porque nos costaba un mundo adivinar quién era nuestro “Amigo Invisible”, pero fue conmovedor darnos cuenta de que cada uno eligió con mucho su regalo.

Los invito a jugar al Amigo Secreto con sus amigos o familiares. A darse un tiempo de elegir o hacer un regalo especial para ese ser querido especial y poner todo su cariño en ese objeto. Finalmente, el sentido de la Navidad no se traduce en quién recibe y abre más regalos, sino que en el cariño y muchosidad que recibimos y damos con ese presente.

Guatita llena, corazón contento

No sé ustedes, pero para mí uno de los más grandes placeres de la vida es comer. Cosas saladas o dulces, pasteles o pizzas, siempre es maravilloso darse un gusto culinario, sobre todo con una buena compañía.

Pero además de comer, algo que me encanta, que me distrae y entretiene es cocinar. Me fascina entrar a la cocina, sacar los ingredientes, mezclarlos, prepararlos, cocinarlos, hornearlos y finalmente servirlos y comerlos.

Para mí, cocinar es en cierto sentido algo terapéutico, que me relaja, tranquiliza y que me alegra la vida. Y si voy a compartir lo que esté preparando con alguien que quiero es mucho mejor, porque le pongo más ganas para todo quede lo más exquisito posible.

Cuando chica uno de mis panoramas de fin de semana era hacer queque con mi mamá, o sopaipillas, galletas, panqueques, entre otras alternativas. Con el transcurso de los años, el tiempo para cocinar se ha reducido y ya no le dedico mucho a hacer opciones de “repostería”, sino que sólo a preparar las comidas básicas.

Pero hace un mes volví a mis andanzas y preparé un pie de limón. Como es tan dulce y calórico es uno de mis favoritos. Amasar con mis manos la harina junto a la mantequilla, revolver la leche condensada con el limón, batir las claras de huevos, fueron pasos que me hicieron darme cuenta de la importancia de cocinar cosas ricas que se puedan compartir, porque alegran el ambiente y hacen de una simple taza de té un momento acogedor y cariñoso.

Les dejo la receta de mi famoso pie de limón, para que también puedan sorprender a algún ser querido con este pastel lleno de cariño y muchosidad.

Ingredientes

  • 2 tazas de harina
  • 250 gramos de mantequilla
  • 2 huevos
  • 2 tazas de azúcar
  • 2 cucharadas de leche
  • 1 tarro de leche condensada
  • ½ vaso de jugo de limón

Preparación

Para la masa incluir el harina, mantequilla derretida previamente, las yemas de los huevos y una taza de azúcar. Revolver y unir la masa con la leche. Amasar y distribuir en un molde. Llevar a al horno a fuego medio por diez minutos aproximadamente.

Relleno

Mezclar la leche condensada con el jugo de limón hasta que quede una mezcla homogénea.

Batir las claras a nieve e incorporar una taza de azúcar hasta que el merengue quede duro.

Una vez que la masa esté cocida, distribuir la mezcla de leche condensada y limón encima y para finalizar distribuir el merengue encima.

Llevar nuevamente al horno por otros diez minutos, hasta que el merengue esté dorado por encima.

Autoconocimiento

Para poder compartir nuestra muchosidad con el mundo y ser seres humanos íntegros y generosos, es sumamente importante conocerse, saber cuáles son nuestras virtudes para potenciarlas y también nuestras debilidades, para aminorarlas y sacar a relucir nuestra esencia.

Suena muy fácil, pero claramente es un proceso difícil que requiere tiempo, reflexión, y en algunos casos ayuda externa. Esto porque es fuerte reconocer nuestros defectos, es doloroso darse cuenta de que uno suele dañar al resto con actitudes inconscientes, pero que son hirientes y nocivas.

Hace aproximadamente un mes un amigo me invitó a un taller que él dicta sobre Eneagrama, una herramienta psicológica que ayuda al autoconocimiento, que plantea que en el mundo existen nueve tipos de personalidades o Eneatipos y que cada ser humano se puede identificar con una en particular.

De acuerdo al Eneagrama, cada persona nace pura y limpia, con una esencia característica. Cuando somos guaguas estamos en la plenitud y no contamos con agentes externos que nos generen dolores, miedos o manías. Pero cuando crecemos, nuestro marco de referencia va incorporando en nosotros temores, desequilibrios y carencias emotivas. Esto es lo que finalmente va formando nuestra personalidad.

Cada número es diferente al resto y tiene sus propias características que lo hacen único. En un comienzo uno puede decir que es imposible que uno se pueda encasillar en una sola personalidad, pero es impresionante cómo todas las características van calzando a medida que uno se va conociendo y descubriendo.

Por ejemplo, yo soy 6, una persona de esencia leal, confiable y responsable, pero que enmarca su vida en el miedo y el temor. Esto último hace que además la angustia y la culpabilidad se hagan muy presentes en la personalidad. Pero al ir reconociendo y aceptando estas cosas en mí, tengo fe de que en el futuro mi esencia salga a flote y pueda perdonar mis miedos.

Hoy es mi última sesión de Eneagrama. Por un lado me da pena que ya los viernes no voy a tener este espacio de desconexión, de conocimiento y de aprendizaje, pero por otro lado estoy contenta por lo que sé que me ha servido, por lo que me he podido conocer y por las ganas que han surgido en mí de mejorar.

Los invito a autoconocerse, a descubrir no sólo las virtudes en ustedes, sino también los defectos y debilidades. Es la forma más fácil de quererse tal cuál uno es, pero también de intentar sacar a brillar nuestra muchosidad.

Para los interesados, el taller se lleva a cabo en el Centro Huellas.