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Changes

Dicen que las cosas malas llegan todas juntas. Creo, y la experiencia me da la razón, que las situaciones buenas también arriban al mismo tiempo y en momentos inesperados. 

En menos de un mes tuve la gracia de encontrar un trabajo perfecto para mí y además un departamento que me permitió independizarme. Ambas situaciones llegan a días de cumplir 30 años y aparecen demostrándome todo el cariño y apoyo de mis seres queridos. 

En algunas ocasiones, tratamos de evitar los cambios, por miedo a lo diferente y desconocido. Pero siento que aunque no queramos, llegan igual incentivándonos a ser mejores y a plantearnos nuevos desafíos. 

Hace rato que tenía el bichito de irme a vivir sola e independizarme. Fue muy conflictivo dar a conocer esta inquietud en mi casa y para mis papás no fue fácil asimilar que su conchito ya no viviría ahí. Pero creo que todo se dio a su tiempo, y cuando ellos ya estuvieron preparados para ese momento. 

Vi un montón de departamentos, pero ninguno me resultaba, por diferentes razones. Hasta que este año, a mediados de junio, por fin se concretó el tema, en la ocasión precisa cuando mis papás ya tenían más asimilado el tema.   

Lo mismo me sucedía con el tema laboral. Sentía que no había tenido mucha suerte en los trabajos en los que me había tocado estar. Dios me puso en lugares inhóspitos, con mucha mala vibra, con estrés absoluto y malos tratos. Pasaba con dolor de guata y con miedo a que me fueran a retar por cualquier cosa o que algo malo sucediera y que el mundo se fuera a caer. 

Cuento aparte es que siempre escuchaba a mis amigas cuando hablaban de los múltiples beneficios que tenían en sus trabajos y yo no tenía ninguno! Sólo tenía ataques al colon, horas extras no pagadas y mucho trabajo en “paralelo”. Mi última experiencia laboral distó de tantos malos ratos, pero ya no tenía mayor proyección ni nada más que aprender. 

Y por esas cosas del destino, en un proceso de selección del que no tenía mucha fe, quedé seleccionada como Encargada de Comunicaciones del Colegio del Verbo Divino. Llevo una semana en este lugar y ya me siento como en casa. Todos han sido muy acogedores y amables y, algo que aún me parece curioso, ¡nadie anda estresado! A veces espero que alguien se pegue un grito o ponga cara de ira, pero eso nunca ocurre y todos se ven felices en lo que hacen. 

Creo que Dios me puso en esos lugares “del terror” por una razón. Aprendí mucho ahí, incrementé mi paciencia, mi tolerancia y mis habilidades de trabajar rápido y para ayer. Ahora confío más en mis capacidades y en que tengo lo que necesario para realizar bien mi nuevo trabajo. 

De todo lo que me ha sucedido este último tiempo, puedo sacar dos cosas en limpio. Primero, que si uno realmente quiere algo y se lo propone, es posible llevarlo a cabo. La fe es primordial y el no bajonearse si no resulta de inmediato lo que queremos también es muy importante. Lo digo por experiencia, ya que en muchas oportunidades perdí la esperanza, pero Dios me enseñó a seguir creyendo con todas las bendiciones que me envió. 

Lo otro que puedo rescatar de esta experiencia que me ha tocado vivir es que todo llega a su propio tiempo. Aunque queramos algo con todo el corazón, pero no es el momento -ya sea por temas de madurez, tolerancia, seguridad, entre otros factores-, no llegará sino hasta que seamos capaces de sobrellevar los cambios, aprender de ellos e incrementar toda nuestra muchosidad.

Les dejo este video de la película Shrek 2, cuando los protagonistas sufren grandes cambios al tomar una poción de “Felices por siempre”. Es un poco ridículo, pero la canción es bonita.

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Fue como estar en Río

No sé si les pasa lo mismo que a mí, pero si yo voy a ver películas de monitos, me encanta ir con niños. Son tan entusiastas y alegres que cualquier parte simpática de la historia puede convertirse en carcajadas.

Hace un tiempo fui a ver con mis sobrinos “Río”, que trata de un pajarito brasileño, específicamente un guacamayo, que después de varios acontecimientos termina perdido en una ciudad de Estados Unidos. Para suerte de él, es encontrado por una niñita que lo cuida por años y lo convierte en su mejor amigo. Pero como es un pajarito “casero”, no sabe volar.

Un día cualquiera llega un investigador de pájaros brasileño y le cuenta a la dueña de Blue (así se llamaba el guacamayo) que él era el último macho de su especie y que necesitaba que lo llevara a Brasil para que se cruzara con la última hembra, para que se pudieran preservar. Viajan a Río y ahí comienzan las aventuras.

Como este verano fui a Brasil, ver esta película me hizo recordar muchos momentos entretenidos y varios paisajes preciosos que conocí. Y aunque no fui a Río específicamente, sino que a Buzios, fue como estar ahí, ya que los dibujos son tan reales que es como estar en el Corcovado, y los brasileños que aparecen están tan bien caracterizados que es como estar junto a ellos.

Cuando salimos del cine, mis sobrinos estaban super contentos y comentaban todas las partes que más les habían gustado de la película. Por supuesto que yo después de un rato ya había olvidado todos los nombres de los personajes y las situaciones en las que aparecían.

Dos semanas después de ver Río, llegó otro sobrino a mi casa (sí, tengo muchos sobrinos) con una caja llena de monitos de los personajes de la película. Yo ya no me acordaba de ninguno! Y le pregunté a la Magdalena, y me decía: éste se llama Tal, y este apareció en tal parte. Yo pensé, que al igual que a mí, a ella también se le había olvidado todo, pero no, se acordaba con lujo de detalle de todo lo acontecido en la cinta.

Por lo mismo, y aunque no tenga mucho que ver con la película, nunca le prometan a un niño algo que no puedan cumplir, ya que se acuerdan de todo y te lo van a cobrar conseguirlo!!

Blackberritis

Sé que este sitio busca sacar lo mejor de nosotros y tratar de llenar este mundo con nuestra muchosidad. La idea no es criticar, sino que aconsejar y buscar soluciones a problemas del diario vivir.

Pero creo que debo hablar de una enfermedad que nos está afectando como sociedad, y que sólo ataca en desmedro a la comunicación y a la interacción como seres humanos: la Blackberritis.

Últimamente, me ha pasado muy seguido que en almuerzos, carretes o en reuniones sociales, cuando el grupo humano se encuentra conversando de lo más bien, entre medio más de una persona se encuentra revisando su celular, mandando correos o chateando.

Yo entiendo que para muchos la Blackberry es un elemento de trabajo, una herramienta esencial, sobre todo para quienes tienen su propio negocio o para los que trabajan freelance y deben estar pendientes de cualquier requerimiento laboral. Y no hay que negar que los aparatitos son muy útiles, sobre todo si uno se pierde o necesita saber una dirección. Todas sus aplicaciones, tales como el GPS, Google Mapas, entre otras, han sido la salvación de muchos en incontadas ocasiones.

Pero independiente de eso, creo que es una falta de respeto que cuando uno está hablando con alguien, esta persona de repente saque su teléfono y se ponga a chatear o a leer actualizaciones de Facebook y luego te diga: Perdón, ¿me decías? Es como si al conversar con alguien uno de repente pescara una revista o un libro y nos pusiéramos a leer en medio de la charla.

Espero no sonar amargada ni mucho menos, pero para mí, lo importante de estar frente a una persona es escucharla, mirarla y disfrutar de su compañía. Y si uno está entre un círculo de gente, es entretenido interactuar de la conversación general y disfrutar del grupo humano.

Aparte que tampoco creo que sea sano para nadie estar esclavizado las 24 horas del día, los siete días de la semana con trabajo. Para nuestra salud mental es fundamental la desconexión y el descanso, y aunque responder un mail laboral no requiera mucho tiempo ni esfuerzo con la Blackberry, igual el cerebro automáticamente se pone a pensar en los pendientes para el lunes o en las cosas que se nos olvidó hacer.

Espero que no me maten con este post, así que a los adictos a su Blackberry les pido perdón si herí sus sentimientos, pero también los invito a seguir usando este dispositivo, pero con mesura y sin olvidar que lo más importante es la interacción con personas tridimensionales y reales.

Un Príncipe, una flor y un cordero

Leyendo en un blog me enteré de que, un día como hoy, se publicó uno de mis libros favoritos: “El Principito”, escrito por Antoine de Saint-Exupéry. No sé a ustedes, pero a mí este libro me encanta. Aparte de todas las enseñanzas que trae implícitas, encuentro tan linda la inocencia de este niño que quiere un cordero y que protege con su vida a su flor amada.

Cuando yo era chica, un pololo que tuvo una de mis hermanas grandes, tenía dotes artísticos y me escribió unas canciones sobre El Principito, sobre su cordero que se quería comer a su flor y sobre los baobabs. Yo las cantaba feliz, pero no entendía muy bien en qué consistía la historia.

Mi curiosidad fue más fuerte, por lo que fui a la biblioteca de mi colegio y arrendé un ejemplar de este libro. Fue la primera vez que lo leí. Como ya conocía algunos elementos de la historia, me cautivó de inmediato.

Debo admitir que no lo entendí del todo a esa edad. Me quedaban más las imágenes de este tierno niño que amaba a su rosa y que quería con todo su corazón tener un cordero. No entendía muy bien, eso sí, que un niño de tan corta edad haya estado solo en un desierto, por ejemplo.

Después, ya más grande, tuve la oportunidad de leer nuevamente este maravilloso libro. Un fin de semana fui a Ejercicios Espirituales Ignacianos. Ha sido la primera y única vez que he ido. Como la gracia de esta actividad es poder escuchar lo que Dios te quiere decir en el transcurso del fin de semana, la idea es tratar de permanecer todo el rato en silencio, salvo cuando te juntas con tu Acompañante Espiritual.

Para mí fue un verdadero suplicio estar callada por dos días completos. Pero gracias a “El Principito”, pude sobrellevar ese silencioso fin de semana. Como no podíamos hablar, sí podíamos aprovechar todos los libros que había en la casa de retiro. Y ahí me encontré nuevamente con este amigo de la infancia.

Leerlo en ese contexto fue maravilloso, ya que gracias al silencio pude percatarme de un montón de mensajes y enseñanzas escondidas que tiene esta historia que, por supuesto, en la niñez no había entendido.

Creo que ahora es tiempo de volver a leerlo y llenarme de toda esa inocencia y sabiduría infantil. Les contaré cómo me va.

Pero mientras, les dejo algunas frases de este precioso libro para que las puedan leer y pensar:

  • “Todas las personas mayores fueron al principio niños. (Aunque pocas de ellas lo recuerdan)”.
  • “Las personas mayores nunca son capaces de comprender las cosas por sí mismas, y es muy aburrido para los niños tener que darles una y otra vez explicaciones”.
  • “A los mayores les gustan las cifras. Cuando se les habla de un nuevo amigo, jamás preguntan sobre lo esencial del mismo. Nunca se les ocurre preguntar: “¿Qué tono tiene su voz? ¿Qué juegos prefiere? ¿Le gusta coleccionar mariposas?” Pero en cambio preguntan: “¿Qué edad tiene? ¿Cuántos hermanos? ¿Cuánto pesa? ¿Cuánto gana su padre?” Solamente con estos detalles creen conocerle”.
  • “Conozco un planeta en el que vive un señor muy colorado. Nunca ha olido una flor. Nunca ha contemplado una estrella. Nunca ha amado a nadie. Nunca ha hecho otra cosa que sumas. Se pasa el día diciendo, como tú: “¡Soy un hombre serio! ¡Soy un hombre serio!”, lo que le hace hincharse de orgullo. Pero eso no es un hombre, ¡es un hongo!”
  • “Es tan misterioso el país de las lágrimas…”
  • “No se debe nunca escuchar a las flores. Sólo se las debe contemplar y oler. La mía perfumaba mi planeta, pero yo no era capaz de alegrarme de ello”.
  • “Se debe pedir a cada cual, lo que está a su alcance realizar”.
  • “Lo hermoso del desierto es que en cualquier parte esconde un pozo”.
  • “No era más que un zorro semejante a cien mil otros. Pero yo le hice mi amigo y ahora es único en el mundo”.
  • “Para los vanidosos todos los demás hombres son admiradores”.
  • “Sólo se conocen bien las cosas que se domestican”.
  • “No se ve bien sino con el corazón, lo esencial es invisible a los ojos”.
  • “Tú no eres para mí todavía más que un muchachito igual a otros cien mil muchachitos. Y no te necesito. Tampoco tú tienes necesidad de mí. No soy para ti más que un zorro entre otros cien mil zorros semejantes. Pero si me domesticas, entonces tendremos necesidad el uno del otro. Tú serás para mí único en el mundo, yo seré para ti único en el mundo…”
  • “Únicamente los niños saben lo que buscan. Pierden el tiempo con una muñeca de trapo que viene a ser lo más importante para ellos y si se la quitan, lloran…”

Sumas con reservas

El otro día, mi sobrina chica, la Magda, llegó llorando. Nos contaba que su hermano más grande, el Leo -que como buen hermano grande siempre la molesta- le había dicho que Primero Básico era demasiado difícil y que no iba a ser capaz de aprender todas las cosas que le enseñarían, sobre todo leer y lo referente a las matemáticas.

“¡¡¡¡¡Si hasta voy a tener que hacer sumas con reservas!!!!!”, decía ella llorando muy apesadumbrada. Con mi familia nos moríamos de la risa, pero para ella debe haber sido muy terrible sentir que le iba a costar mucho aprender eso que se escuchaba tan tan difícil.

Me imagino lo que habrá pasado por su cabeza al momento de escuchar eso de “sumas con reservas”. Es como lo que yo pensaba en Media cuando me hablaban de logaritmos o funciones o de fórmulas químicas raras. Eran cosas muy enredadas que probablemente nunca iba a entender del todo.

Les cuento esto porque me puse a pensar que en algunas ocasiones, nos asustan cosas que no conocemos, pero que de solo escucharlas suenan aterradoras. Pero después de familiarizarnos y relacionarnos con ellas descubrimos que finalmente no eran tan tenebrosas como las imaginábamos.

A mí muchas veces me pasa eso, me complico entera por algo que aún no pasa. Me paso rollos y creo que podría existir la posibilidad de que ocurra eso que imagino, pero la mayoría de las veces no sucede nada, o no era tan terrible como lo imaginaba.

Sé que no a todas las personas les sucede esto, hay mucha gente que vive el día a día y que disfruta de las cosas buenas, sin preocuparse por el futuro. Pero a mí me cuesta mucho no vislumbrar situaciones que podrían ocurrir. Quizá es porque soy 6 en el Eneagrama, es decir, una persona que se pasa muchos rollos y que siempre está previendo lo que podría ocurrir en el futuro.

Pero independiente de eso, creo que es fundamental no estresarnos por tonteras o por cosas de las que no tenemos mayor injerencia. Si no está en nuestras manos, filo no más y a seguir adelante.

Los invito entonces a no sentirse reprimidos por las sumas con reservas.

Nuestros niños

Con el correr de los años me he hecho seguidora de las teleseries nocturnas de TVN. “Dónde está Elisa” generó una especie de adicción en mí por ver series en la noche, lo que también me creó el hábito de acostarme tarde todos los días y estar muerta de sueño en el trabajo al día siguiente.

“40 y tantos” era entretenida, pero un poco banal. Siento que ridiculizaban algunas situaciones y mostraban lo peor de las personas que tienen esa edad, y no creo que en la realidad sea tan así, sobre todo con gente de clase media y baja. Pero la veía igual y necesitaba saber qué iba a suceder con la tía que estaba enamorada del sobrino, por ejemplo.

Y con “El laberinto de Alicia” me han pasado hartas cosas. Sin lugar a dudas, es una serie entretenida, con mucho suspenso, que te agarra desde el primer capítulo y te deja en ascuas y con muchas ganas de ver el siguiente. Pero además trata un tema que es muy común en la actualidad, pero que no se maneja con la responsabilidad, transparencia y el compromiso con el que se debiera.

Yo tengo muchos sobrinos y sobrinas, y los niños han sido parte de mi vida siempre. Son seres fundamentales para mí y sin ellos me moriría. Me han entregado tantas alegrías que de sólo pensar que algo así les pudiera ocurrir me genera mucha angustia, una pena tremenda y una rabia sin límites.

Debido a esto, creo que es positivo que en el país se hable del tema y que una serie como ésta haga que se tomen todas las precauciones del caso, tanto en los colegios como en los hogares, para que nuestros niños no tengan que sufrir un abuso de este tipo, que al final no tiene vuelta atrás.

Y que, tal como aparece en el programa, es fundamental que estemos atentos siempre al comportamiento de nuestros niños, que al final son los nos pueden hacer saber de forma certera si les está pasando algo o no. Fijarnos si están más callados, si son más esquivos, si comienzan a tener miedo sin un motivo aparente, si andan más sensibles o simplemente si están comportándose de manera diferente a como lo hacen siempre.

Somos quienes más los conocemos y con quienes tienen mayor cercanía, por lo que está en nosotros mismos acompañarlos, darles toda la confianza del mundo, hacerles sentir que son lo más importante para nosotros y hacerles saber que los defenderemos con garras y uñas de cualquier adversidad.

Perseverancia real

Siempre que me otorgan mayores responsabilidades en el trabajo me surgen inseguridades con respecto a si seré capaz o no de llevar a cabo lo que me piden. Para las personas que tienen algún tipo de discapacidad o invalidez, debe ser aún peor, ya que deben esforzarse el doble para cumplir con las tareas que deben realizar.

Y si el cargo que desempeñas tiene mayor importancia y necesita que todos los sentidos funcionen a la perfección, es aún peor. Cuando pienso en qué habrá sentido Jorge VI cuando tuvo que asumir la corona de Inglaterra siendo tartamudo, realmente me angustio al ponerme en su lugar.

En la película “El Discurso del Rey”, la actuación de Colin Firth es tan sorprendente que uno realmente siente la frustración que tiene su personaje por no poder decir una frase de corrido. Para quienes no hayan visto la película y no se acuerden de la historia de este monarca, les resumo un poco.

Alberto Federico Arturo Jorge de Windsor era el segundo de los hijos del rey Jorge V del Reino Unido, y desde pequeño, desde los cinco años aproximadamente, era tartamudo. Cuando su padre falleció, su hermano, Eduardo VIII, subió al trono, pero tras una relación amorosa con una mujer casada, decide abdicar. Es ahí cuando asume Alberto convirtiéndose en Jorge VI.

Pero el proceso previo a su llegada al trono es realmente terrible para él. Tras visitar centenares de doctores y de seguir múltiples tratamientos en vano, Alberto ya había perdido las esperanzas de vencer su discapacidad. Su padre lo hostigaba y obligaba a hablar de corrido, siendo evidentemente imposible para él. Y su hermano se burlaba de él diciendo que jamás podría ser rey debido a su tartamudez.

La esposa de Alberto, Isabel, se convierte en una figura fundamental en su tratamiento. Siempre estuvo buscando distintas alternativas para ayudar a su marido. Y en una de esas búsquedas, encuentra a un experto en solucionar este tipo de trastornos.

Gracias a la ayuda de este profesional, al apoyo incondicional de la reina y a su perseverancia, Jorge VI sale adelante, no sin antes sufrir y estresarse en los momentos previos a un discurso o relato.

Al salir del cine, quedé maravillada con la película, la actuación, la fotografía y la producción. Pero más me llamaron la atención dos cosas. Primero que todo, el cuidado que debemos tener con nuestros niños. Con nuestras actitudes, enojos y críticas los podemos traumar de tal manera que incluso pueden desarrollar un problema tan grande como lo es el tartamudeo.

Y por otro lado, el hecho de que una persona tartamuda haya podido lidiar con su problema y convertirse en un monarca de importancia mundial, es notable. Por lo mismo, es sumamente relevante darse cuenta de que nuestras inseguridades pueden ser ínfimas y que con un poco de esfuerzo, constancia y confianza en nosotros mismos las podemos vencer.  ¡Si un rey tartamudo pudo, cómo nosotros no!